La antigua ciudad de Éfeso, un monumento arqueológico de incalculable valor, forma parte del prestigioso listado de Patrimonio Mundial de la UNESCO desde el año 2015. Su inclusión se debe a su excepcional urbanismo, que se integra armoniosamente con el entorno natural, y por ser un testimonio vívido de las tradiciones culturales y religiosas que se fusionaron aquí, desde las locales y helenísticas hasta las romanas y cristianas. Este enclave, considerado una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, especialmente por su Templo de Artemisa, se estima que fue fundado hace unos 3.000 años por colonos jonios. La asimilación del culto local a la diosa Cibeles con la griega Artemisa dio origen a una singular deidad de la fertilidad, que atrajo a innumerables peregrinos, consolidando la prosperidad de la ciudad. Éfeso se convirtió en un potente centro comercial bajo el Imperio Romano y jugó un papel crucial en la expansión del cristianismo, siendo visitada por San Pablo y, según la tradición, albergando a la Virgen María junto a San Juan.
Para apreciar la totalidad del yacimiento arqueológico de Éfeso, se recomienda una visita de al menos dos horas, aunque un tiempo mayor permitirá una exploración más detallada. Dada la popularidad del lugar, especialmente entre los turistas de cruceros que llegan desde el cercano puerto de Kusadasi, es aconsejable planificar su recorrido a primera o última hora del día para evitar las multitudes y el calor intenso del mediodía en verano. Si pernocta en Selçuk, la ciudad moderna a pocos kilómetros, una visita al atardecer ofrece una experiencia más serena. Es fundamental llevar protección solar, agua y calzado adecuado para recorrer las extensas ruinas ubicadas en la ladera del monte Pion.
Al acceder al sitio arqueológico de Éfeso, el visitante se encuentra con los vestigios de lo que fue un vibrante centro urbano. Aunque las primeras estructuras son modestas, el camino pronto conduce a la imponente conjunción de la Vía Arcadiana y el Gran Teatro. La Vía Arcadiana, una avenida de más de 500 metros que conducía al puerto, antaño bulliciosa con comercios bajo pórticos e incluso con iluminación pública, hoy conserva su trazado original. Aunque el antiguo puerto ya no es accesible debido a los cambios geográficos, un desvío permite explorar las ruinas de las termas y la palestra, así como una iglesia dedicada a la Virgen, donde se celebraron concilios cristianos históricos.
El Gran Teatro de Éfeso, hábilmente construido en la ladera del monte Pion, es una maravilla de la ingeniería romana. En su rehabilitación actual, el teatro, que en el siglo I d.C. podía albergar a 24.000 espectadores, evoca la majestuosidad de su época de esplendor, cuando sus paredes de mármol servían de escenario para obras clásicas y grandes reuniones públicas. Adyacente al teatro y extendiéndose perpendicularmente a la Vía Arcadiana, se encuentra la Calle de Mármol, una avenida con pórticos que llevaba al Ágora y a la Biblioteca de Celso.
La Biblioteca de Celso, una de las estructuras más cautivadoras de Éfeso, es un ejemplo notable de reconstrucción arqueológica. Su elaborada fachada de dos pisos es una obra de arte, pero pocos saben que fue concebida como un monumento funerario. Un cónsul construyó este mausoleo para su padre, Celso, y solo obtuvo el permiso si el edificio cumplía una función pública. Así, se convirtió en una de las bibliotecas más importantes de su tiempo, ocultando en su sótano el sepulcro de Celso, descubierto en 1904. Este ingenioso diseño fusiona la función cultural con el homenaje personal, añadiendo un fascinante matiz a su rica historia.
Continuando el recorrido, la Calle de los Curetes servía como arteria principal, conectando las zonas baja y alta de Éfeso. Al inicio de esta vía se halla la enigmática Casa de los Placeres, objeto de numerosas leyendas. Aunque poco se ha restaurado, un grabado en el suelo, representando un pie y una mujer, ha sido interpretado popularmente como una señal hacia el lupanar. Sin embargo, los historiadores sugieren que esta compleja edificación con múltiples patios probablemente tuvo diversos usos a lo largo de los siglos. Cerca de este punto se encuentran también las antiguas letrinas públicas.
Ascendiendo por la Calle de los Curetes, se llega al Templo de Adriano, una de las joyas arquitectónicas de Éfeso, célebre por sus intrincados relieves. El arco de entrada exhibe una tyche, deidad local, mientras que el tímpano presenta una figura femenina emergiendo de una ornamentación de acantos. Adyacentes al templo se encuentran las Termas de Escolástica. Justo enfrente, se alzan las Casas en Terraza, lujosas mansiones construidas alrededor de atrios, que aún conservan fragmentos de frescos y mosaicos. Aunque la entrada general no las cubre, dos de estas casas pueden visitarse con un boleto adicional. En el ascenso hacia la Ciudad Alta, se descubren otros puntos de interés como el Ninfeo de Trajano, la Puerta de Hércules y el monumento a Memmio. La parte superior de la ciudad, epicentro de la administración pública, alberga el Ágora del Estado y el notable Bouleuterión, un edificio bien conservado que, aunque similar a un teatro, servía como sede del Consejo de la ciudad.
Los restos arqueológicos de Éfeso están abiertos al público desde abril hasta septiembre, de 8:00 a 18:50 horas, y el resto del año, de 8:30 a 18:00 horas, con el último acceso permitido una hora antes del cierre. El precio de la entrada para acceder a este impresionante yacimiento es de 40 euros. Se recomienda verificar los horarios actualizados antes de su visita.
En las cercanías de Éfeso, a unos tres kilómetros del yacimiento principal y en las afueras de Selçuk, se encuentran los vestigios del Templo de Artemisa. Aunque lo que queda de esta, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, puede resultar decepcionante debido a las inundaciones periódicas del terreno, su importancia histórica y cultural es innegable. La reconstrucción de una sola columna sirve como un recordatorio de su pasado glorioso. La visita a los restos del Templo de Artemisa es gratuita. La moderna ciudad de Selçuk, que sirve como base ideal para los visitantes de Éfeso, ofrece una variedad de restaurantes y alojamientos.
Selçuk, más allá de ser la puerta de entrada a Éfeso, alberga sus propios sitios de interés histórico y cultural. Es recomendable visitar la Basílica de San Juan, la impresionante fortaleza de Ayasuluk y la histórica mezquita Isa Bey. A una corta distancia, se encuentran también la Casa de la Virgen María, un importante lugar de peregrinación, y la enigmática Gruta de los Siete Durmientes. Combinar la visita a Éfeso con la exploración de estos sitios en Selçuk enriquece la experiencia cultural y ofrece una visión más completa de la rica historia de la región, convirtiendo a Éfeso y sus alrededores en una de las visitas más recomendadas de toda Turquía.