El reconocido hotel Hyatt Zilara Cancún ha cerrado temporalmente sus instalaciones desde el pasado mes de abril para llevar a cabo un proceso integral de modernización, con la expectativa de reanudar operaciones en diciembre. Esta estrategia, aunque implica el cese de actividades durante períodos de alta demanda turística como la Semana Santa y el verano, tiene como objetivo principal fortalecer su posición en el dinámico y competitivo sector hotelero del Caribe Mexicano, asegurando una oferta de valor superior para sus visitantes.
Este establecimiento, exclusivo para adultos y galardonado con Cuatro Diamantes por la prestigiosa AAA, se prepara para sorprender a su clientela con un diseño completamente renovado, la incorporación de servicios de última generación y una experiencia todo incluido que redefine el concepto de lujo. Las recientes inspecciones aéreas han revelado un progreso sustancial en las obras, que comprenden la actualización de cada rincón, desde los espacios compartidos hasta la totalidad de sus 307 suites, fusionando la esencia de la arquitectura tradicional de hacienda con elementos contemporáneos.
Desde su inauguración bajo la marca Hyatt Zilara en 2013, este complejo, inicialmente desarrollado por Real Resorts, ha sido un referente de excelencia para viajeros adultos que buscan tanto momentos de relajación y sofisticación, como un calendario lleno de actividades vibrantes. La visión de Hyatt Inclusive Collection, según Cristóbal Enríquez, vicepresidente de desarrollo, es clara: si bien los mercados internacionales son cruciales, el turista mexicano también muestra una tendencia creciente hacia destinos consolidados como Cancún, así como a sitios más íntimos y concurridos por locales, como Mazatlán y Huatulco, lo que subraya la importancia de invertir en la calidad y la diversidad de la oferta turística.
La constante evolución y adaptación a las demandas del mercado son pilares fundamentales para el éxito en la industria del turismo. La inversión en infraestructura y servicios de alta calidad no solo beneficia a los establecimientos individuales, sino que también contribuye al desarrollo y la prosperidad de toda la región, ofreciendo experiencias memorables que inspiran el regreso de los viajeros y fortalecen la imagen de un destino.